domingo, 7 de febrero de 2016

Para crear la nueva economía socialista, es necesario la completa eliminación de todas las formas y fuentes de explotación capitalista

Cartel anunciando el Iº Congreso del Partido Obrero Unificado Polaco el 15 de diciembre de 1948

«Mientras existan elementos capitalistas y se desarrollen y la pequeña producción de la economía sea dependiente de la ley elemental del intercambio de bienes, mientras las raíces económicas del sistema capitalista puedan enviar y crear nuevos brotes, el sistema capitalista tiene posibilidades de revivir. Sin erradicar las raíces de la explotación económica capitalista, los elementos capitalistas se esforzaran a toda costa por restaurar el viejo sistema capitalista. Por esta razón, la clase obrera tiene que llevar una lucha implacable contra los elementos capitalistas, debe apuntar hacia la completa eliminación de todas las formas y fuentes de explotación capitalista.

La conclusión principal de nuestras consideraciones debe ser que la democracia popular no es una síntesis o una forma estabilizada de coexistencia de dos sistemas sociales diferentes, sino que es una forma. Es una forma de remplazar el sistema capitalista, y que al mismo tiempo una forma que desarrolla y fortalece la base de la futura economía socialista». (Bolesław Bierut; El rol y carácter de la democracia popular; Discurso en el Iº Congreso del Partido Obrero Unificado Polaco, 15 de diciembre de 1948)

jueves, 4 de febrero de 2016

La liberación de Yugoslavia de las hordas nazis y el papel de la Unión Soviética

Pintura que conmemora la liberación conjunta soviético-yugoslava de Belgrado en noviembre de 1944

«
Las luchas de liberación nacional de los pueblos yugoslavos justamente ganó la admiración de la gente progresista en todo el mundo. Pero cuando la guerra había terminado y cuando Yugoslavia fue liberada, los dirigentes del Partido Comunista de Yugoslavia y la camarilla que rodea a Tito comenzaron a pintar un cuadro de la lucha Yugoslava que se mostraba como cualitativamente diferente del movimiento de resistencia de otros pueblos, como el desarrollado por el pueblo francés o el pueblo búlgaro, por ejemplo. Comenzaron a difundir el mito de que, a diferencia de otros pueblos, los yugoslavos habían sido liberados únicamente por sus propios esfuerzos. Y comenzaron a pronosticar una perspectiva de desarrollo de una Yugoslavia separada e «independiente» de las otras democracias populares y de la Unión Soviética.

En el período posterior a la guerra que cubre de 1945 a mediados de 1948, los líderes titoistas elogiaron a la Unión Soviética y al Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética en sus pronunciamientos abiertos; pero ya en secreto, en sus propios círculos, estaban atacando y difamando a la Unión Soviética; y mediante la publicación de una imagen distorsionada del movimiento de liberación de Yugoslavia, estaban tratando que entre su propio pueblo se restara la importancia y se debilitara su gratitud y admiración por el pueblo soviético y el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética.

¿Pero que podría ser más deformado que un cuadro de liberación de Yugoslavia de la ocupación del Eje y la construcción del socialismo que una Yugoslavia separada e «independiente» de la Unión Soviética?

¿Podría el movimiento de liberación nacional de Yugoslavia haber tomado la forma en que lo hizo y llegar a las proporciones que llegó, si las principales fuerzas de la Alemania nazi no hubieran sido contenidas, rechazadas y luego derrotadas por el Ejército Rojo Soviético?

¿Podrían las fuerzas partisanas yugoslavas que estaban anotando éxitos en las colinas y bosques yugoslavos haber expulsado a los nazis de las principales ciudades sin el Ejército Rojo Soviético? ¿Habrían sido Belgrado y otras ciudades liberadas sin el Ejército Rojo Soviético?

Las tropas soviéticas del segundo y tercer frente ucraniano cruzaron los ríos Drava y Tisza en la segunda mitad de 1944, liberaron a Serbia y Vojvodina, y el 20 de octubre de 1944, lucharon al lado del  Primer y Duodécimo Cuerpo del Ejército de Liberación Popular Yugoslavo, liberando Belgrado, la capital yugoslava.

Al comentar sobre el papel del Ejército Rojo Soviético en aquellos días, el jefe del estado mayor de las fuerzas yugoslavas, el coronel general  Arso Jovanović, escribió en su folleto: «Operación Belgrado»:

«El gran pueblo ruso ha sido nuestra esperanza y garantía de todas las épocas. Tal fue también el caso en esta ocasión. El Ejército Soviético nos ofreció una ayuda fraternal desinteresada. Los soldados soviéticos derramaron su sangre en el suelo de nuestra tierra natal; en Serbia, en las calles de Belgrado, en Srem. Del sufrimiento y derramamiento de sangre conjunto se cultivo una unidad y fraternidad invencible entre estos dos países eslavos. Esta es la única política de orientación extranjera correcta que corresponde a los viejos esfuerzos históricos, culturales desarrollados por nuestros pueblos. Esta es la única garantía de que nuestros pueblos puedan salvarse de la desgracia; y ya ha habido muchas desgracias nacionales en nuestra amarga historia». (Arso Jovanović; Operación Belgrado, 1944)

El coronel general Arso Jovanović conocía y reconocía el papel decisivo del Ejército Rojo Soviético en la liberación de Yugoslavia. Pero por este conocimiento, y sobre todo el reconocimiento franco y abierto de este hecho histórico, acabaría siendo asesinado por la camarilla de Tito.

La liberación de Belgrado fue un golpe mortal a las fuerzas nazis en Yugoslavia y sus aliados colaboracionistas del interior del país. Se capturaron más de 150.000 soldados alemanes y grandes cantidades de equipos. El Ejército Soviético otorgó toda clase de ayuda en la reorganización de las unidades de partisanos para la formación de un ejército moderno y regular. Proporcionó moderno equipo de artillería, tanques y aviones. A petición de los yugoslavos, los expertos militares soviéticos ayudaron a entrenar a estas unidades reorganizadas.

El Ejército Rojo Soviético entregó al Ejército Yugoslavo todo el equipo capturado en Belgrado. Más de diez divisiones de infantería fueron suministradas con armas desde la línea de suministro del Danubio. Cuando en enero de 1945, los alemanes se abrieron paso en el frente de Srem y una vez más amenazaron Belgrado, el Mariscal Tolbukhin desplegó grandes fuerzas en la parte de delante de Hungría, alrededor del Lago Balaton, y rompió la ofensiva nazi.

¿Podrían Yugoslavia o cualquier de las otras democracias populares de Europa del Este haber establecido dichas democracias populares y el curso hacía el socialismo sin la ayuda, la amistad y la protección de la Unión Soviética, la cual solo le salvo a Yugoslavia de la liberación a la manera del imperialismo anglo-estadounidense, que solo les salvó de la intervención imperialista armada como soñaba Churchill?

¿No fue la Unión Soviética la que envió sin demora y, a pesar de la devastación de sus propios territorios, alimentos y ayuda económica de todo tipo en el período más crítico de 1944 a 1945, cuando el Oeste todavía estaba tratando de arrancar concesiones políticas a Yugoslavia a cambio de alimentos para su población hambrienta?

¿Cómo podía si quiera imaginarse ni por un momento, que frente a la embestida codiciosa del imperialismo occidental Yugoslavia podría preservar su independencia, exceptuando en alianza y amistad con la Unión Soviética y las democracias populares?

¿De hecho, que tipo de genuino comunista no habría estado orgulloso y contento de reconocer el papel decisivo de la Unión Soviética en la liberación de Yugoslavia y de su avance hacia el socialismo?

La verdad era que la camarilla de Tito estaba siguiendo un curso burgués-nacionalista, y no un camino marxista, proletario e internacionalista. Aunque en un primer momento y siempre secreto y encubierto, se estaba tratando de separar al pueblo yugoslavo de la amistad y la alianza con la Unión Soviética y otras democracias populares. Tan pronto como la resolución de la Kominform hizo su aparición, los titoistas empezaron a salir a la luz pública como nacionalistas, removiendo los viejos odios chovinistas que tanto tiempo atrás habían sido usados por los «gran serbios», el viejo chovinismo serbio, contra los pueblos húngaro, rumano, griego y albanés fue girando gradualmente hacía dirigir sus ataques abiertamente hacía la Unión Soviética y el Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética. El cambio de rumbo abierto de los líderes titoistas al nacionalismo refleja sus esfuerzos por restaurar el capitalismo en Yugoslavia; abrieron un camino fatal ante el pueblo yugoslavo de regreso al viejo orden, de llegar a dejar que Yugoslavia se convierta en una semicolonia bajo la órbita del imperialismo occidental:

«La desviación hacia el nacionalismo es una acomodación de la política internacionalista de la clase obrera a la política nacionalista de la burguesía. La desviación hacia el nacionalismo refleja las tentativas de la «propia» burguesía nacional para restablecer el capitalismo». (Iósif Vissariónovich Dzhugashvili, Stalin; Informe en el XVIIº Congreso del Partido Comunista (bolchevique) de la Unión Soviética, 1934) (James KlugmannLa resolución de la Kominform; Capítulo del libro De Trotski a Tito, 1951)

La vuelta a poder vía electoral: 2006 a la actualidad; Equipo de Bitácora (M-L), 2015


«Las reformas que se originaron en el ya mencionado pacto libero-sandinista crearon las condiciones para que el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) pudiera alcanza el poder vía electora; sin ese pacto habría sido imposible. Dicho de otro modo; quién posibilita la vuelta al poder de Daniel Ortega Saavedra vía electoral no es otro que el burgués neoliberal corrupto Arnoldo Alemán Lacayo, de cuyas corrupciones se valió el FSLN para conseguir la reforma de la ley electora. Pero la vuelta al poder se acompaña de la última metamorfosis que sufre el FSLN que lo convierten definitivamente en un partido burgués electorero.

Recapitulemos:

1) El FSLN intenta eliminar toda referencia posible al socialismo científico, al marxismo-leninismo, y se condena las primeras experiencias históricas como un absoluto fracaso. En el caso del primer Estado socialista, la Unión Soviética, no se reconoce ninguna etapa de desarrollo entre los años de construcción del socialismo dirigidos por Lenin y Stalin, y la posterior conversión bajo el revisionismo en una potencia socialimperialista encuadrada en el capitalismo y su funcionalidad de la mano de Jruschov, Brézhnev, y sucesores; es catalogado como un «todo único». En la propaganda del FSLN hay una especial mención a todo contenido ideológico antistalinistas que llenan sus medios de comunicación. En consecuencia y acorde con esta apreciación simplista: se insta más si cabe a la «heterodoxia», a no seguir los «catecismos marxistas» y al «socialismo libre de dogmas», eufemismos varios para ocultar su cada vez ideología más degenerada.

2) Se declaran seguidores del revisionista «socialismo del siglo XXI». Acorde a este nuevo «socialismo» abrazan tesis idealistas incluyendo al cristianismo como pretendida fuente ideológica e inspiradora de ese supuesto socialismo que desarrollan. El revisionismo «guevarista» sigue jugando un papel, pero más de tipo nostálgico propagandístico; y se inicia la referencia a algo que llaman el «sandinismo ideológico». Evidentemente y como ya hemos demostrado a lo largo de este documento; el sandinismo es un producto de la convergencia de diferentes corriente ideológicas, es un proceso que transformó a la sociedad nicaragüense, pero en ningún caso se trata de una ideología en sí.

3) Se encuadran dentro de su organización económica internacional que pretenden solidaria: la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América - Tratado de Comercio de los Pueblos –ALBA-TCP–, de la mano de Venezuela y de Cuba. Una organización que opera netamente dentro de los límites del capitalismo.

4) Se dispone un discurso de reafirmación religiosa, que como en todos los casos precedentes de la historia, busca como único fin manipular a las masas a través de sus anhelos más profundos de «redención», pero en este caso se acompaña de un populismo extremo de índole caritativo asistencialista, esto ha llevado a que el FSLN haya consignado al cristianismo en la Constitución política repitiendo de ese modo la felonía somocista que borró la separación Iglesia Estado implementada en época del ya mencionado José Santos Zelaya.

5) El FSLN pasa a estar al servicio de la dirigencia, la militancia convertida en meros electores; dejan de guardarse las apariencias y los cargos ya no son ni siquiera formalmente electos bajo unas listas preparadas sino que pasan a ser abiertamente cooptados por la dirigencia que detenta absolutamente el poder. Al extinguir totalmente la poca influencia de la masa y la militancia en la organización que pasa a estar en manos de la dirigencia burguesa, se desarrollan al máximo todas las formas de corrupción: tráfico de influencia, nepotismo, clientelismo, etc.

6) Los medios de comunicación pasan a ser objetivo de la dirigencia del FSLN, estos los van anexionando por uno u otro medio. Una vez concluido ese proceso se promueve la alienación e individualismo extremo de la sociedad apoyándose en el amarillismo más cavernario. Se desarrolla un discurso «kantiano» y «neokantiano» que produce a cada momento propaganda, una propaganda que se basa en el referido populismo extremo que a su vez se origina en el asistencialismo característico del «socialismo del siglo XXI». Este dominio de los medios de comunicación les permite eliminar toda posibilidad de crítica y autocrítica, se desarrolla pues un control absoluto de la información.

7) La economía capitalista neoliberal cuyas bases se sentaron en los 80, se desarrolla a su máxima expresión; y la burguesía y pequeña burguesía que dirige al FSLN se conforma como una burguesía que en estas circunstancias busca la inserción en el mercado global para poder mantener su crecimiento económico y por tanto su viabilidad como clase explotadora, de allí que busca la inversión extranjera de los imperialismo estadounidense, europeo, ruso, chino, etc., en consecuencia gran parte de ella desarrolla rasgos de burguesía compradora, cuando no se convierte directamente en compradora, estableciendo pactos con otras burguesías extranjeras que debilitan cada vez más la soberanía nacional». (Equipo de Bitácora (M-L); ¿Qué fue de la «Revolución Popular Sandinista»?: Un análisis de la historia del FSLN y sus procesos, 19 de julio del 2015)

La unión entre distintos revisionismos: una alianza natural e inevitable –con el ejemplo de las alianzas del revisionismo camboyano–

Pol Pot de visita a la China de los 70

«Un inciso. Tomemos un ejemplo al alzar para ver el grado oportunismo que existía a mitad del pasado siglo entre ramas revisionistas, y veamos como en mayor o menor medida todos los revisionismos a falta de principios, se apoyaban entre sí. Hagamos esto para comprender de una vez por todas porqué los revisionistas coreanos son, igual que otros revisionistas, oportunistas de campeonato que apoyan lo que sea con tal de recibir el mismo beneplácito. Con tal último ejercicio por tanto se verá porque merecen la etiqueta de enemigo de los pueblos, ya que como en el tema de los imperialismos, los revisionistas y en este caso el coreano apoyan a otros revisionismos internacionales donde los marxista-leninistas luchan contra tales revisionismos locales, es algo parecido a lo que pasa cuando los revisionistas se apoyan para sus fines nacionalistas-burgueses en un imperialismo y les trae sin cuidado los perjuicios que causan a los marxista-leninistas de aquel país y su lucha.

Cojamos como ejemplo el revisionismo camboyano del Partido Comunista de Kampuchea de Pol Pot.

El revisionismo camboyano encabezado por Pol Pot era un fiel seguidor del revisionismo chino, del llamado maoísmo, «pensamiento Mao Zedong» o como el lector lo conozca mejor o le guste más denominarle; esto era así ya que como los revisionistas coreanos, los revisionistas camboyanos tomaron las ideas de Mao Zedong para conformar gran parte de su teoría y práctica:

«En la concreta lucha revolucionaria de nuestro país, nosotros creativamente y exitosamente hemos aplicado el pensamiento Mao Zedong. (...) Este consiste principalmente en las enseñanzas sobre la construcción de un partido con un sólido núcleo dirigente, en el establecimiento de un poderoso frente único nacional, en la construcción de un heroico ejército revolucionario así como en los análisis de clases de la sociedad, en la contradicción, en la práctica, en el establecimiento de las bases rurales revolucionarias, en el rol del campo y la cuidad en la lucha revolucionaria, en la revolución violenta, sobre las estrategias y prácticas de la guerra popular, en la cultura, literatura y arte revolucionaria. (...) El presidente Mao Zedong también hizo una gran contribución a la revolución socialista china y a la construcción del socialismo. Él [Mao Zedong] correctamente planteó la cuestión de las contradicciones entre el pueblo y el enemigo. (...) Para la revolución de Kampuchea, la más preciada ayuda proveniente de Mao Zedong, el Partido Comunista de China y el pueblo chino ha sido el pensamiento Mao Zedong. El presidente Mao Zedong siempre personalmente nos ha apoyado y alentado. (...) La publicación y amplia distribución del V volumen de obras seleccionas de Mao Zedong fue el mayor evento político para el pueblo chino y el pueblo revolucionario del mundo». (Pol Pot; Discurso pronunciado en la recepción dada por los líderes chinos en Beijing, 28 de septiembre de 1977)

El revisionismo camboyano apoya al revisionismo yugoslavo:

«Estamos felices que la delegación de periodistas de Yugoslavia haya venido a la Kampuchea Democrática. Esta visita fortalece los lazos de amistad entre los dos países y pueblos. Como la Kampuchea Democrática, Yugoslavia es un país no alineado y siempre resolutivamente defiende su independencia. Por lo tanto la amistad entre nuestros dos países se presenta sobre esta base. Nosotros tenemos respeto y afecto por el camarada Presidente Tito y los amistosos pueblos de Yugoslavia. El camarada Presidente Tito y los pueblos yugoslavos siempre nos han extendido su apoyo y ayuda. Nosotros tenemos una gran simpatía por el Presidente Tito y los pueblos de Yugoslavia. Queremos expresarles a ellos las gracias» (Pol Pot; Entrevista con la delegación de periodistas yugoslavos en su visita a la Kampuchea Democrática, 17 de marzo de 1978)

Y entonces, el revisionismo coreano, del mismo modo que a los revisionistas chinos y a los revisionistas yugoslavos, apoyaba sin problema alguno al revisionismo camboyano. No le suponía ninguna contradicción que Pol Pot fuera un maoísta convencido y protitoista, promotor de la teoría de «los países no alineados», era sí porque Kim Il Sung en efecto, también lo era:

«Después de la victoria de Camboya, las relaciones entre el Partido del Trabajo de Corea y el Partido Comunista de Camboya se han desarrollado mucho. Pol Pot ha visitado la República Popular Democrática de Corea y ha tenido largas discusiones con Kim Il Sung, quién, lo consideró completamente como un camarada». (Minutos de conversación en el encuentro oficial entre la delegación rumana –liderada por Nicolae Ceaușescu–y la delegación coreana –liderada por Kim Il Sung–, 20 de mayo de 1978)

Es decir, mientras los marxista-leninistas denunciaban al revisionismo camboyano, sus vínculos con el socialimperialismo chino y el imperialismo estadounidense que lo financiaban, además de criticar sus desviaciones anarquistas, eseristas, maoístas, y demás:

«En Camboya el pueblo, los comunistas y los patriotas camboyanos se han levantado contra el bárbaro gobierno de Pol Pot, el cual no es más que un grupo de provocadores al servicio de la burguesía imperialista y en especial de los revisionistas chinos, que tenía como objetivo desacreditar la idea del socialismo en el área internacional». («Zëri y popullit»; El liderazgo chino con Deng Xiaoping a la cabeza ha iniciado un ataque militar contra Vietnam, 21 de febrero de 1979)

Por otro lado, los revisionistas coreanos apoyaban a Pol Pot como un «camarada». ¡Tal era la lucha antiimperialista y antirevisionista de los norcoreanos señores!

Pol Pot, como los marxista-leninistas albaneses habían detectado en los 70, era un lacayo a servicio de la burguesía imperialista mundial:

«Cuando yo muera, mi único deseo es que Camboya permanezca como Camboya y pertenezca a Occidente. (...) Se acabó el comunismo, y quiero hacer hincapié en eso». (Pol Pot, Entrevista con Nate Thayer, 28 de octubre de 1997)

Esta orgía de apoyos sin límite de revisionismos a revisionismos, tendría grandes aspectos negativos en el desarrollo ulterior de la lucha de clases en estos países, pero también tendría aspectos positivos ya que el apoyo tan claro de los revisionistas norcoreanos, tan directo, tan oportunista, a revisionismos tan descarados, ha proporcionado a los marxista-leninistas del mundo, y a todo antiimperialista consecuente, pruebas y argumentos suficientes para condenar la actividad de estos renegados, de condenarlos como personas non gratas para los pueblos:

«El liderazgo del Partido Comunista de China traicionó [el marxismo-leninismo - Anotación de Bitácora (M-L)]. Podemos decir que en Corea la dirección del Partido del Trabajo de Corea nada en las mismas aguas. En cuanto a Tito, se sabe que es un viejo traidor. Esto, naturalmente, es un gran mal para la revolución, es una regresión y una grave pérdida para el marxismo-leninismo. Pero esta desgracia que se produce y que no depende de nosotros, tiene también sus aspectos buenos, consistentes en que estas personas, estos grupos, estas camarillas se desenmascaran y los auténticos marxista-leninistas, los revolucionarios, el proletariado mundial, que están sufriendo, que luchan y caen en las manifestaciones, en las huelgas, ven como sus opresores, los capitalistas, los imperialistas y sus agentes, que posan de comunistas, de marxista-leninistas, complotan a costa de la revolución, a costa de los pueblos». (Enver Hoxha; ¿Por qué va Tito a China?; Reflexiones sobre China, Tomo II, 7 de junio de 1977) (Equipo de Bitácora (M-L)El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «pensamiento Juche», 2015)

La opinión soviética sobre el partido rumano y la cuestión de Pauker

Petru Groza, Gheorghe Gheorghiu Dej, Ana Pauker, Vasile Luca, Teohari Georgescu, Iosif Chişinevschien 1950

«Si bien hemos visto que en documentos como el de «Zákonomemost rosta vliianiia kommunisticheskikh partii v evropeiskikh stranakh» se podían ver varios dossiers sobre los países de Europa del Este, y ciertas críticas de aquel entonces hacia los partidos comunistas de Yugoslavia y Checoslovaquia. En el caso del Partido Comunista Rumano (PCR) la cosa es algo distinta, los informes y cables soviéticos dejaron registrados apuntes negativos sobre el Partido Comunista Rumano, pero  fue debido al informe presentado por Gheorghiu-Dej durante la Iº Conferencia de la Kominform de 1947. En su informe la única autocrítica sobre el partido, fueron unas breves frases que hacía mención a la falta de formación ideológica, la lucha contra el burocratismo y el chovinismo:

«Hay graves deficiencias en nuestro trabajo del partido, siendo su origen principalmente en el bajo nivel ideológico y político de nuestros cuadros». (Gheorghiu-Dej;  Informe en la Iº Conferencia de la Kominform, 23 de septiembre de 1947)

En la versión corregida además se borraron las siguientes partes –para nada banales–:

«En este punto en las actas unos pasajes del Texto Íntegro del Discurso quedaron fuera, se llamaba a una mayor «crítica y autocrítica» dentro de las organizaciones del partido que en particular debían estar dirigidas sobre los comunistas que empleaban métodos descritos como «administrativos» en su dirección con la población, contra muchos comunistas que no habían liquidado sus vestigios de chovinismo y, finalmente contra los que manifestaban un sectarismo contra las organizaciones socialdemócratas». (Fondazione Giangiacomo Feltrinelli; La Kominform; Actas de las tres conferencias, 1947/1948/1949, 1994)

En un telegrama de Zhdánov y Malenkov del 26 de septiembre de 1947 se hacían eco de la deficiente autocrítica del delegado rumano:

«A la luz de esta autocrítica es difícil entender exactamente a que se referían Zhdánov y Malenkov, cuando en un primer borrador del telegrama a Stalin, comentaron negativamente el discurso de Gheorghiu-Dej, agregando que él no había desarrollado lo suficiente una «crítica a sus debilidades» en el trabajo del partido, sobre todo en lo que respecta al liderazgo, en el que «como se sabe, la situación no es nada favorable». (Fondazione Giangiacomo Feltrinelli; La Kominform; Actas de las tres conferencias, 1947/1948/1949, 1994)

miércoles, 27 de enero de 2016

Los lazos del revisionismo coreano con el revisionismo soviético: sumisión ideológica y dependencia política y económica del socialimperialismo soviético; Equipo de Bitácora (M-L), 2015

Gorbachov y Kim Il Sung en la década de los 80

«Decir que tras el fallecimiento de Iósif Stalin en 1953, rápidamente los revisionistas soviéticos con Nikita Jruschov a la cabeza establecieron una serie de reformas políticas económicas e ideológicas en pro de restaurar el capitalismo. En lo tocante al mantenimiento y defensa de la teoría marxista-leninista, la nueva dirección jruschovista, no la defendía en el interior y no tenía ninguna intención de defenderla en el exterior. Ergo en las relaciones con otros partidos, se abrió la veda de «libertad ideológica» para que cada partido comunista tomara su propio camino para crear un «socialismo específico», lo que traducido según el sentido jruschovista es: traicionar al socialismo como buenamente quisiera cada uno, a condición de que todos y cada uno de ellos declararan que la Unión Soviética seguía siendo un país socialista –y no un país revisionista y capitalista–, que la nueva dirección jruschovista era revolucionaria –y no revisionista y contrarrevolucionaria–, y que las relaciones entre la Unión Soviética y los países de democracia popular estaban basadas en el internacionalismo –y no en la explotación neo-colonial–:

«Si los elementos proburgueses de las democracias populares tenían interés en apoyarse en la dirección revisionista soviética, los revisionistas soviéticos tenían interés en sostener a los revisionistas indígenas con vistas a transformar a los países de ex democracia popular en neocolonias, y seguirían apoyándolos en la medida en que estos revisionistas no se opusieran a su integración en la esfera de influencia del social imperialismo soviético». (Vincent Gouysse; Imperialismo y antiimperialismo 2007)

Hubo dos tipo de casos: (1) el de los viejos desviacionistas y revisionistas que irían tomando el poder aupados en gran parte por la injerencia de los revisionistas soviéticos, como Władysław Gomułka en Polonia o Imre Nagy en Hungría; y, (2) otros que se destaparían de forma abierta como revisionistas –y que en muchas ocasiones ya habían sido reprendidos precisamente por sus desviaciones por los marxista-leninistas– como Mao Zedong en China o Gheorghiu-Dej en Rumanía, quienes rápidamente aceptaron el nuevo curso de los revisionistas soviéticos creyendo que era la forma más fácil de implementar sus ideas revisionistas que antes no podían ser expuestas del todo bajo la lente del movimiento y campo marxista-leninista previo a 1953.

En el caso del revisionismo coreano de Kim Il Sung, ya que advertimos que sus raíces teóricas corresponden al revisionismo chino, tendría que meterse en el grupo de revisionistas de los de segundo tipo, esos que presentaron serias desviaciones ya en vida de Iósif Stalin, y que posteriormente se destaparían como revisionistas por completos, apologistas de la «vía específica» al «socialismo» –métodos heterodoxos y «heréticos» de ir del capitalismo al comunismo– y adalides de aplicar las «condiciones «específicas» del país –condiciones específicas que por supuesto inventabas o exageraban para consumar sus teorías oportunistas– y finalmente como teóricos de un «pensamiento superior» al marxismo-leninismo –y claro que ni era superior al marxismo-leninismo, ni siquiera mejor enmascarados que otros revisionismos–. Eran miembros oportunistas que pudieron tapar su oportunismo con el desarrollo de los acontecimientos o con las tareas propias del partido y la etapa. ¿A qué nos referimos? A que tanto los viejos desviacionistas y revisionistas condenados rápidamente, como los revisionistas emboscados que finalmente tardarían más tiempo en sacar a la luz su verdadero pelaje, tarde o temprano, acababan revelando su naturaleza reaccionaria por el discurrir de la dialéctica y las tareas del partido comunista en su lucha por construir el socialismo y el comunismo. Pero hay que comprender que era mucho más fácil para estos últimos permanecer ocultos en los partidos comunistas en periodos en que el partido mantiene tareas más generalizadas y simples, donde incluso su discurso es más amoldable y aceptable, sin que levante sospechas:

«¿Por qué se descubren las debilidades teóricas de Władysław Gomułka y otros revisionistas en la etapa concreta de paso a la etapa socialista, a la etapa de la construcción económica del socialismo y la eliminación por tanto de las clases explotadoras como tales? Por la sencilla razón de que a los oportunistas y vacilantes les es mucho más fácil camuflar su pelaje revisionista, o su debilidad teórica, en periodos «defensivos» como puede ser la lucha antiimperialista o la lucha antifascista, es decir, cuando las tareas del partido comunista son más generales y generalmente «más sencillas», en las que además se necesita de la alianza con amplias capas de la población y sus organizaciones; ese camuflaje les resulta imposible cuando el partido está a la «ofensiva» como puede ser en la toma de poder y sobre todo en la construcción económica del socialismo, cuando las tareas se tornan más complejas y es necesario tener los conocimientos teóricos concretos que rigen la praxis, cuando ciertas capas de la población y sus organizaciones antes aliadas ahora vacilan o se niegan a avanzar. Por ello, muchos de los revisionistas históricos han podido pasar desapercibidos durante ciertas etapas «defensivas», destapándose poco después en las ofensivas». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo del «socialismo del siglo XXI», 2013)

Si bien en periodos «defensivos» a los revisionistas les es más fácil camuflarse, no significa que estos oportunistas intenten amoldar sus propias teorías e imponerlas al partido en estos periodos, de hecho si miramos el caso del revisionismo polaco su líder Władysław Gomułka fue finalmente descubierto en la etapa ofensiva de construcción económica del socialismo, pero ya en el periodo defensivo de lucha antifascista y antifeudal, el Partido Obrero Polaco ya detectó y corrigió sus intentos de llevar al partido por el camino del oportunismo negando el rol de la clase obrera y su partido en el frente antifascista. Pero es obviamente en periodos «ofensivos» donde estos elementos se destapan más fácilmente, de ahí la negativa de Gomułka a seguir al partido en el inicio de la colectivización del campo o la negativa a comprender la necesidad del establecimiento y fortalecimiento de la dictadura del proletariado.

Es por eso que los marxista-leninistas somos partidarios de ser firmes como el acero y criticar las actitudes insanas y antimarxistas en nuestros miembros en cualquier periodo, pues de otro modo, pasará como ha ocurrido históricamente, dará lugar a que los oportunistas aniden y se desarrollen en el partido. Se deben condenar tanto las desviaciones sobre la etapa presente –por ejemplo el papel del partido comunista en el frente antifascista durante la lucha antifascista, o el papel del partido comunista en la construcción económica del socialismo en la revolución socialista– sin que esto no signifique que dejemos de criticar desviaciones de la siguiente etapa si ya notamos entre nuestros miembros tales deficiencias –por ejemplo si en la etapa antiimperialista y antifascista se habla de la «no necesidad de la dictadura del proletariado», o de la «integración de la burguesía nacional» para la próxima etapa de revolución socialista–.

Otro factor, para la proliferación de oportunistas en el partido sin que los miembros revolucionarios noten su presencia, son las propias condiciones internacionales, que conduzcan al partido a una etapa «defensiva», como podría ser la Guerra de Corea de 1950-1953, y donde como hemos dicho las tareas impliquen un programa más amplio y tareas más generalizadas. También la lucha de clases a nivel internacional, puede estimular a los oportunistas a resguardar exponer y querer implantar sus tesis en el partido, como pudieron ser periodos como el de la crítica al revisionismo yugoslavo en verano de 1948.

¿Cómo afrontarían los revisionistas coreanos el XXº Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética de 1956 y la descara injerencia y exigencias del revisionismo soviético y del revisionismo chino en los asuntos del Partido del Trabajo de Corea? Veamos que decía Enver Hoxha de sus memorias sobre Corea del Norte durante 1956:

«La avispa revisionista había comenzado a clavar también allí su aguijón envenenado. Kim II Sung, en las conversaciones oficiales que desarrollamos, nos habló de un acontecimiento que les había ocurrido en el pleno del Comité Central de su partido reunido después del XXº Congreso del PCUS de 1956. «Después del informe que presente –nos dijo Kim Il Sung–, dos miembros de nuestro Buró Político y algunos miembros del Comité tomaron la palabra para decir que las enseñanzas del XXº Congreso del PCUS de 1956 y la cuestión del culto a la personalidad entre nosotros, en Corea, no habían sido valoradas debidamente, que no se llevaba a cabo una lucha consecuente contra el culto a la personalidad, etc. Nosotros –dijeron ante el pleno– no hemos alcanzado resultados políticos y económicos según la plataforma del XXº Congreso del PCUS de 1956 y en torno a nuestro Comité Central se ha juntado gente incapaz. En una palabra –continuó Kim II Sung– estaban atacando la línea de nuestra dirección, su unidad. Todo el Comité Central –concluyó– se levantó contra ellos». «Y ¿qué actitud han adoptado a este respecto? –le pregunté–». «El pleno les criticó y eso es todo –me respondió Kim II Sung, y añadió: inmediatamente después de esto los dos huyeron a China». «¡¿A China?! –dije– ¿Y qué hacen allá?». «Nuestro Comité Central –me respondió Kim II Sung–, los ha calificada de elementos antipartido y hemos escrito a la dirección China pidiendo su extradición a toda costa. Aparte de otros errores, han cometido el grave acto de su huida. Pero los camaradas chinos no nos lo han entregado. Así hoy todavía están allí». (Enver Hoxha; Los jruschovistas, 1980)

viernes, 22 de enero de 2016

Rumanía y China siguen la misma línea; Reflexiones sobre China; Enver Hoxha, 30 de septiembre de 1975

Hoy queríamos resaltar de nuevo otro de los puntos interesantes del revisionismo; las alianzas pragmáticas típicas de la política exterior burguesa, y el entendimiento con otras ramas del revisionismo moderno. Además tocaremos en el análisis algunas de las características del revisionismo rumano.

Analizando en pleno 1971 la deriva claudicadora del revisionismo chino, Enver Hoxha señalaba que pese a las peroratas de Pekín sobre; «no somos un gran Estado», «nosotros no nos convertiremos en una superpotencia», lo cierto era que China intentaba por todos los medios que los partidos a los que de una u otra forma influenciaba aceptaran su política exterior la cual sin duda iba por ese camino que negaba. 

El caso más famoso de estas tiranteces fue la negación del Partido del Trabajo de Albania a aceptar la «teoría de los tres mundos». Hay que recordar que el fin de esta teoría de los «tres mundos» era el de satisfacer la estrategia de convertir a China en una superpotencia, todo eso suponía inevitablemente la ampliación de China y sus relaciones exteriores. En este caso se pretendía lograr tal fin hegemonista apoyando al bloque imperialista abanderado por los Estados Unidos contra el bloque imperialista abanderado por la Unión Soviética revisionista –bajo la excusa de «aprovechar las contradicciones interimperialistas»–, no por otra razón se intentaba desde el lado chino atraer a los países del bloque estadounidense y a los países del bloque revisionista soviético –países del «segundo mundo» según esta teoría–, más los heterogéneos países del «tercer mundo» para conformar un frente común antisoviético:

«Ahora con esta línea, avanza la detente y las relaciones con el imperialismo estadounidense y los otros países capitalistas. (...) También en lo que respecta a los partidos revisionistas, el Partido Comunista de China está cambiando de estrategia y de tácticas para agrupar a los partidos revisionistas que tienen contradicciones con los soviéticos, al igual que hará esfuerzos por ganarse al «tercer mundo». La línea china, montada y establecida de común acuerdo con Ceaușescu y Carrillo, confirma una vez más, nuestros puntos de vista y previsiones. China avanza rápida y gradualmente hacia su conversión en una gran potencia revisionista». (Enver Hoxha; Los chinos luchan por arrebatar a los soviéticos la hegemonía en el campo revisionista; Reflexiones sobre China, Tomo II, 25 de febrero de 1972)

En este proceso ya de por sí antimarxista, China llego apoyar la existencia de la OTAN, y además fue uno de los principales sostenedores de la creación de la actual Unión Europea –antes llamada Comunidad Económica Europea– como «bastión contra la Unión Soviética», y en igual intención, estableció lazos más fuertes con los partidos revisionistas o gobiernos antisoviéticos que mantenían divergencias con los soviéticos; ya fuera estos representantes: Ceaușescu en Rumanía, Carrillo en el Partido Comunista de España, Tito en Yugoslavia, Marcos en Filipinas, Suharto en Indonesia, o el Sha en Persia. He por ello que el albanés estaba en lo justo cuando afirmaba que: 

«Su «antirevisionismo» respecto a los jruschovistas no se basa, pues, en la ideología marxista-leninista. No combaten al revisionismo soviético desde posiciones de principio. Por el contrario, para los chinos todos los antisoviéticos son buenos, se alinean con ellos, independientemente de quiénes sean estos antisoviéticos: sea titoistas-revisionistas, traidores al marxismo-leninismo, agentes de los estadounidenses; sean revisionistas rumanos, ligados a los estadounidenses y a la reacción europea, o sean burgueses reaccionarios. Basta con ser antisoviético para tener la simpatía de los chinos. Esta actitud antimarxista ha metido actualmente a China en un callejón sin salida, en un camino que, en caso de no abandonar, la conducirá derecho a la traición. El imperialismo y el revisionismo moderno conocen estos puntos de vista antimarxistas de China en la política que sigue contra la Unión Soviética y tanto el uno como el otro hacen esfuerzos por aprovecharlos al máximo». (Enver Hoxha; Alineación antimarxista; Reflexiones sobre China, Tomo II, 27 de julio de 1971)

Esto nos conduce a China y su apoyo al revisionismo rumano, a su  soporte a Nicolae Ceaușescu y al revisionismo rumano era algo habitual en la política exterior china. El Comité Central del Partido Comunista de China, solía recitar las siguientes alabanzas:

«Desde el XIº Congreso del Partido Comunista Rumano de 1974, el pueblo rumano dirigido por el Partido Comunista Rumano (PCR) encabezado por el camarada Ceaușescu, ha logrado nuevos e importantes éxitos en la causa de la construcción socialista sosteniendo la independencia y autodecisión y trabajando duro. El Partido Comunista Rumano ha conducido al pueblo rumano a librar una persistente y heroica lucha en defensa de la independencia nacional y la soberanía estatal. El Partido Comunista Rumano ha hecho positivas contribuciones a la causa revolucionaria de los pueblos del mundo luchando contra el imperialismo y el hegemonismo, combatiendo el colonialismo y neocolonialismo y apoyando la justa lucha de las naciones y pueblos oprimidos. El XIº Congreso del Partido Comunista Rumano de 1974 se celebra en una excelente situación internacional. Estamos convencidos que el congreso seguramente estará insipirado en el pueblo rumano y en la marcha adelante por conseguir nuevas victorias en la causa de la construcción socialista. Los dos partidos y pueblos chino y rumano siempre se han apoyado y alentado el uno al otro en la lucha contra el imperialismo y la causa de al construcción socialista. Nuestra amistad está basada en el marxismo-leninismo y el internacionalismo proletario». (Pekín Informa, Vol. 17, No. 48, 29 de noviembre de 1974)

Por supuesto estos epítetos chinos de pintar a Ceaușescu de: «guardián de la pureza del marxismo-leninismo en el PCR», de «luchador incansable de la independencia y soberanía nacional de su país», de «conservar una Rumanía socialista», de «oponerse al colonialismo y el neocolonialismo», de «una intransigente lucha contra el imperialismo», etc. no eran más que una broma pesada para los marxista-leninistas y cualquier revolucionario sincero que estuviera un poco informado del carácter de la política interna régimen de Ceaușescu y de su política exterior.

En cuanto a la línea interior rumana no hace falta detendremos en analizar a Nicolae Ceaușescu, simplemente con ver el historial de su predecesor Dej –seguramente uno de los chaqueteros y oportunistas más impresentables de la historia– y sabedores que Ceaușescu continuó  estela que él dejó, nos es suficiente para entender todo:

«Mientras la resolución del Kominform estuvo en vigor y Stalin vivió, Dej se mostraba un furibundo antititoista. Pero cuando los traidores revisionistas con Jruschov a la cabeza usurparon el poder en sus propios países y cometieron todas las traiciones que ya conocemos, entre otras hacer la corte a Tito, Dej fue uno de los primeros que cambió de casaca, que cambió de color como el camaleón. Todo lo que antes había sostenido lo borró de un plumazo, se autocrítico públicamente y al final marchó a Brijuni para pedir públicamente perdón a Tito. Así, Dej recobró su verdadero molde, tal era en realidad, el de un oportunista con muchas banderas». (Enver Hoxha; Los jruschovistas, Memorias; 1980)

Dej desató una represión contra los marxista-leninistas a través de falsas acusaciones y valiéndose del poder en el partido y de sus aliados oportunistas. Hablando de las misteriosas purgas de Anna Pauker o Vasile Luca, Dej se atrevía a reconocer que las purgas ejercidas en el Partido Comunista Rumano (PCR) durante los años 50 no fueron contra elementos derechistas o izquierdistas, sino contra elementos «stalinistas», esto quiere decir que Dej purgó a los marxista-leninistas que le estorbaban:

«Finalmente, en marzo-abril de 1956, una serie de reuniones del comité se convocaron con el fin de informar al aparato superior sobre el XX congreso del PCUS de 1956. Estas sesiones estaban bien orquestadas y destinadas a ser una especie de ritual de purificación en el que se le pidió a cada miembro de la cúpula comunista suprema que se dedicara a la notoria práctica leninista de la crítica y la autocrítica. En el pleno del 23 hasta 25 marzo, Gheorghiu-Dej, presentó un informe del Buró Político –Dare de Seama– en el que criticaba a Stalin y especialmente la práctica del culto a la personalidad. Sin embargo, el discurso secreto no se mencionó explícitamente. En cuanto a las manifestaciones del stalinismo en su propio partido, Gheorghiu-Dej habló sobre stalinistas rumanos sin mencionar nombres, pero insistió que en el PCR se les había expulsado en 1952, y, por lo tanto, implicaba que los stalinistas sólo en Rumanía ya habían sido degradados en su día: Pauker, Luca y Georgescu, y daba a entender que él, Gheorghiu-Dej, merecía todo el crédito por haber iniciado una valiente desestalinización mucho antes del propio XX congreso del PCUS». (Vladimir Tismăneanu; Gheorghiu-Dej y el PCR: de la desovietización al surgimiento del comunismo nacional, 2002)

Dej tuvo un papel central en la defenestración de los veteranos marxista-leninistas griegos, de aquellos héroes de la Guerra Civil Griega 1946-1949. Junto a los jruschovistas se vió obligado a la creación artificial de un nuevo Partido Comunista de Grecia –conocido por sus siglas en griego como KKE– debido a que los marxista-leninistas griegos se opusieron en 1955 a las tesis jrushcovistas y a su tutela:

«La oposición de los comunistas griegos al revisionismo jruschoviano fue expresada en masa. La abrumadora mayoría, 95% de los miembros de la organización del Partido en Taskent se declaró en contra de la intervención jruschoviana en el KKE y defendió la línea revolucionaria del partido y del CC liderado por Nikos Zachariadis mostrando una contundente firmeza y un valor sin precedentes. La actitud de los comunistas cautivos en la cárcel y en los campos de concentración en Grecia fue similar. Fue precisamente esta abrumadora oposición de los comunistas griegos –que oscila desde el 85 al 95% en Taskent y en las Repúblicas Populares– la que impidió que el KKE fuese transformado en un partido burgués de tipo socialdemócrata. (...) Este hecho forzó a los revisionistas jruschovista a crear un partido completamente nuevo en lugar del viejo. En el momento del XXº Congreso del PCUS de 1956, los jruschoviano formaron el infame «Comité Internacional», el cual supuestamente tenía como objetivo examinar la situación en el KKE. (...) Nikos Zachariadis, dirigiéndose a Dej durante uno de las sesiones del comité, dijo lo siguiente en relación a su intromisión en los asuntos internos del KKE: «¿Quién le otorgó el derecho de examinar los problemas del heroico KKE a usted, que durmió en agosto de 1944 bajo fascismo y se despertó un día bajo una República Popular, fundada por los tanquistas rojos que marcharon desde Stalingrado cuando destruyeron la fascista División Rumana y te la ofrecieron a ti como regalo? ¿Qué experiencia tiene usted para criticar la lucha de los comunistas griegos, quienes, dicho sea en su honor, por medio de la lucha, no permitieron ni siquiera a un solo ciudadano griego luchar en el Frente Oriental contra la URSS?». (...) El Comité Internacional intervino abiertamente y sin pretextos en el KKE convocando arbitrariamente el infame «VI Pleno» en marzo de 1956. En este encuentro ilícito el informe no fue leído por un griego, sino por el presidente del «Comité Internacional», Dej. Los antiguos cuadros y los miembros expulsados participaron, pero no el Secretario General, elegido legalmente, del Partido, Nikos Zachariadis. La brutal intervención de los revisionistas jruschovianos a través del «VI Pleno» dio como resultado la liquidación actual del KKE, 1918-1955». (Movimiento por la reorganización del Partido Comunista de Grecia; 1918-1955; La lucha de los comunistas griegos contra el revisionismo, 2012)

Dej mismo, lejos de oponerse a Jruschov y los revisionistas soviéticos, aceptó su orientación ideológica y la dominación económica del socialimperialismo soviético sobre Rumanía a la vez que intentaba luchar desde posiciones nacionalistas, pugnar por mayores cuotas económicas o reivindicaciones territoriales:

«Los rumanos no basan la lucha contra el renegado grupo de Jruschov en el marxismo-leninismo, sino únicamente en antagonismos económicos o en algunas consideraciones nacional-chovinistas». (Enver Hoxha; Los chinos están cometiendo errores de bulto e inadmisibles; Reflexiones sobre China, Tomo I, 4 de septiembre de 1964)

Simplemente el lector debe de saber y pensar que qué tipo de marxismo-leninismo puede haber en figuras como  Nicolae Ceaușescu y su mentor y promotor Gheorghiu-Dej, pues estamos hablando ni más ni menos de elementos que aceptaron y aplicaron las teorías de los jefes revisionistas soviéticos de los XXº, XXIº, y XXIIº Congreso del PCUS y siguientes sin rechistar; que honestidad había en quienes enlodaron la reputación de Stalin y renunciaron a su obra teórico-práctica públicamente; que honor puede haber en quienes rehabilitaron a los desviacionistas y reconocieron haber trabajado y siguieron trabajando para expulsar, encarcelar o asesinar a los  «stalinistas» –marxista-leninistas–; qué tipo de coherencia revolucionaria e internacionalismo proletario había en una línea exterior de amistad con la Yugoslavia capitalista-revisionista de Tito –quién Stalin calificó con toda justicia de nacionalista-burgués y agente del imperialismo– y así etc. 

En el plano exterior de estos dos países –China y Rumanía– podíamos encontrar una sumisión a los Estados Unidos y a toda su política exterior –inclusive un apoyo explícito de guerrillas, partidos y gobiernos anticomunistas proestadounidenses por todo el globo–. Bien conocido es por ejemplo las estrechas relaciones de amistad de Ceaușescu con Nixon, la Reina Isabel II o el Rey Juan Carlos II; o el apoyo público a las teorías de Carrillo o Tito; o el apoyo incluso militar y económico a Mobutu o a la guerrilla proestadounidense del Frente Nacional para la Liberación de Angola (FNLA). Lo curioso es que China realizaba exactamente los mismos movimientos y tenía las mismas alianzas con estos gobiernos, partidos y personajes.

Hay que hacer otro apunte sobre el revisionismo rumano: pese a la fama de oposición al Kremlin en los 70, las tiranteces de Rumanía con la Unión Soviética eran mera formalidad pues a la hora de la verdad existía una participación en las estructuras económico-militares estratégicas de la Unión Soviética –el caso rumano es similar al coreano pero más pronunciado por su estancia no solo en el Consejo de Ayuda Económica Mutua sino también en el Pacto de Varsovia– por lo que su antisoviétismo también era fingido y por motivos chovinistas:

«No hay que dejarnos engañar por estas supuestas diferencias. Es claro que entre los países neocoloniales y la Unión Soviética socialimperialista existían serías contradicciones, pero no dejaban de ser polémicas sobre bases nacionalistas, burguesas, contradicciones entre dirigencias revisionistas, antimarxistas, y anticomunistas. No eran ni mucho menos una lucha progresista ni una dirigencia revolucionaria la de estos liderazgos revisionistas de los países neocoloniales. (...) Los revisionistas coreanos no podían como hemos dicho saltarse la ley del jruschovismo de que «cada partido comunista tomara su propio camino para crear un «socialismo específico», lo que traducido según el sentido jruschovista es: traicionar al socialismo como buenamente quisiera cada uno, a condición de que todos y cada uno de ellos declararan que la Unión Soviética seguía siendo un país socialista –y no un país revisionista y capitalista–, que la nueva dirección jruschovista era revolucionaria –y no revisionista y contrarrevolucionaria–, y que las relaciones entre la Unión Soviética y los países de democracia popular estaban basadas en el internacionalismo –y no en la explotación neocolonial–. También hay que entender una cuestión fundamental, que no se puede obviar en todo tipo de relación entre los países revisionistas-capitalistas y la extinta Unión Soviética. Esta complicidad política era la consecuencia de la sumisión económica que Kim Il Sung, y el resto de revisionistas coreanos, que sometió a Corea del Norte frente a la Unión Soviética socialimperialista». (Equipo de Bitácora (M-L); El revisionismo coreano: desde sus raíces maoístas hasta la institucionalización del «pensamiento Juche», 2015)

Históricamente, ya en época de Stalin, fue el revisionismo yugoslavo el primer revisionismo establecido en un Estado que permitió la entrada masiva de inversiones, créditos y empresas de Estados Unidos y otros, pese a que todos los comunistas precisamente estuvieran luchando contra tal proceso de neocolonización que Estados Unidos estaba ejerciendo a través del Plan Marshall en Francia, Italia, Bélgica, Alemania Occidental, Grecia, etc. Oficialmente las «ayudas» tanto al régimen franquista de España como al régimen titoista de Yugoslavia no entraban oficialmente dentro del Plan Marshall, pero las ayudas tenían el mismo objetivo neocolonizador. Después, tras la muerte de Stalin, los diferentes «revisionismos menores», copiaron la vía yugoslava de «construcción del socialismo con asistencia del capital imperialista»:

«Los chinos nos dicen que su liderazgo entiende porque Rumanía está recibiendo créditos de los imperialistas y aplicando una política conciliadora con los titoistas, porque no tiene otra alternativa, de lo contrario Rumanía se arruinaría. Este punto de vista de los camaradas chinos es totalmente revisionista. En otras palabras, los chinos sostienen que los créditos de los Estados Unidos pueden ser aceptados, y creen que el socialismo puede ser asistido por el imperialismo. (...) ¡No! Nunca nos pondremos de acuerdo con estos puntos de vista oportunista de los camaradas chinos! ¿Qué sucede con las tesis de que «el socialismo debe ser construido sobre la base de la autosuficiencia», cuando, según ellos, puede aceptar créditos, incluso desde los Estados Unidos?». (Enver Hoxha; Esto quiere decir que cambia de cualquier forma el golpe del viento; Reflexiones sobre China; Tomo I, 18 de agosto de 1964)

Ambos –rumanos y chinos– siguieron la vía yugoslava de «construcción del socialismo» en base a los créditos del imperialismo, lo que por ejemplo en el caso rumano derivaría en un endeudamiento brutal con el capital del Fondo Monetario Internacional y similares instituciones capitalistas que por ello además obligaban a realizar reformas, lo que era un bucle, esto produciría la autodestrucción de este régimen –entre otros factores–:

«La participación en el Fondo Monetario Internacional en algunos países de Europa del Este, como Yugoslavia, que ha sido miembro desde su fundación, Rumanía, que lo es desde principios de los años 70, Hungría desde 1982 y Polonia desde 1985, y la necesidad de nuevos préstamos para cubrir los antiguos, fue aprovechada por esta organización para lograr  sus intereses. En primer lugar, le pidió a estos países a que tomaran nota de la situación actual de la economía y definieran el camino a seguir para transformarlo, hacerle modificaciones estructurales, limitaciones de las importaciones e inversiones, etc. Es en este contexto que encaja las medidas adoptadas en estos países para elevar los precios de los bienes de consumo y devaluar su moneda frente al dólar. En los años 1981, 1983 y 1984, Rumanía ha devaluado tres veces el leu y el dólar subió 4,5 a 21,5 frente al leu. Polonia, con su entrada en el FMI, operaba con una devaluación del zloty en un 30 por ciento, mientras que Hungría ha pasado el dólar 41,3 a 51 forint. De modo general, la política del FMI con respecto a los países que piden préstamos, independientemente de los matices y los rasgos específicos que revistan según los diferentes Estados y los grupos de Estados, parece estar destinado a aumentar la explotación y la expoliación de las amplias masas trabajadoras y acentuar todavía la dependencia de su economía hacia sus exportaciones en las metrópolis. Además, el FMI pregunta y pide informes detallados sobre la situación de la economía de los países prestatarios, sobre sus perspectivas de desarrollo, sobre la política económica que aplicarían según las medidas propuestas por él, y se le ha sido reconocido también el derecho a proceder periódicamente a la comprobación de la aplicación de esta política. Su no aplicación puede conducir hasta el cese de los créditos». (Lulzim Hana; La deuda externa y los créditos imperialistas, poderosos eslabones de la cadena neocolonialista que esclaviza a los pueblos, 1988)

Sin duda, China tenía mucho de que beneficiarse de la relación con estos dos revisionismos –Yugoslavia y Rumanía– a la hora de moverse entre las aguas del oportunismo, más concretamente a la hora de acercarse a los Estados Unidos y sus aliados, los cuales proveían a Rumanía y Yugoslavia de un apoyo total. Y Rumanía tenía mucho que obtener, pues su alianza con China redundaba en reforzar su relación con los Estados Unidos y a su vez esa nueva relación con China servía de mercancía para negociar y chantajear a la Unión Soviética. Por último ambos revisionismos apoyaban la teoría del otro para obtener apoyo público: mientras los rumanos apoyaban la teoría de los «tres mundos» los chinos apoyaban la teoría de los «países no alineados».

El documento:

Ceaușescu y Mao Zedong en 1971

Rumanía y China siguen la misma línea

«¿Qué son estos revisionistas rumanos, con Ceaușescu a su cabeza, a los que los chinos quieren y sostienen tanto?

En estos últimos tiempos altas personalidades del partido y del Estado rumano entran y salen de China como si se tratase de su propia casa, se entrevistan con altas personalidades del Buró Político, negocian, se besan y se abrazan, escriben y se ensalzan mutuamente.

Es cierto que la burguesía rumana es conocida en la historia por su gusto al «amor». Ella ha hecho el «amor» con todos, en no importa qué momento; la burguesía rumana, por ejemplo, se ha acostado con la Francia burguesa, la nueva burguesía revisionista ha hecho y hace lo mismo con la Unión Soviética de Jruschov, con la China de Mao, con la Yugoslavia de Tito, con los Estados Unidos de América, con la República Federal Alemana y con todos los que la mantienen. Esto está claro para todo el mundo menos para los chinos. Para los chinos la Rumanía de Ceaușescu está «en contra de la Unión Soviética»; por eso «es socialista», «el partido rumano es un partido marxista-leninista». Todo esto carece de fundamento. La verdad es lo contrario.

En caso de que haya una brizna de antisovietismo en Ceaușescu, ello se debe a que es un aventurero de tipo jruschovista, titoista, etc., que ha ocupado una posición de proxeneta, e incluso es muy probable que a sabiendas de los soviéticos y con su ayuda, y el proxeneta vive sin ser importunado por ellos. Vive con el dinero de los Estados Unidos de América, de la República Federal Alemana y de todos aquellos que le pagan. El régimen de Ceaușescu es un régimen de corrupción, de bancarrota, de dictadura personal y familiar.

¡Qué vergüenza para los chinos la de calificar de marxista-leninista a tal partido y de considerar a un aventurero como Ceaușescu de «gran político»!

Pero ¿por qué los chinos adoptan esta actitud respecto a Rumanía y Ceaușescu? Sólo hay una explicación: ellos se entienden bien, sus políticas concuerdan en la estrategia y en la táctica. Los rumanos toman poses de antisoviéticos, los chinos son antisoviéticos. Los rumanos son amigos de los estadounidenses y han intercedido, reconciliando a los chinos y los estadounidenses. Nicolae Ceaușescu y Emil Bodnăraș fueron los «padrinos» de la amistad chino-estadounidense, que se parece a los lazos rumano-soviéticos o soviético-estadounidenses. Estos, de puertas para fuera se insultan mutuamente, pero de puertas para dentro practican la sodomía política, comercial, etc.

Los rumanos están por una política amplia con los capitalistas de Europa, a los cuales Rumanía se ha vendido, supuestamente para defenderse de los soviéticos. China asimismo está por una política de aproximamiento con la reacción europea, pero de hostilidad hacia los soviéticos. La táctica de los chinos en este sentido es la siguiente: «¡Guárdate, Europa, porque la Unión Soviética te devorará por medio de una guerra!».

Por lo tanto, Rumanía y China siguen la misma línea. La primera recibe créditos de Europa, China todavía no, pero, como quiera que sea, realiza un comercio «interesante». Rumanía tiene un «hombre» poderoso, los Estados Unidos de América, del cual obtiene dólares y otros favores, mientras que China comercia con los Estados Unidos de América, hace compraventa con ellos, recibe, más que envía, grupos de personas de toda especie que acoge calurosamente.

Ceaușescu ha empezado a efectuar viajes diplomáticos imperiales a todos los países del mundo. A  Ceaușescu se le ve más en el exterior de Rumanía que en el interior. ¿Qué hace en el extranjero? Compra y vende, anuda y desanuda acuerdos, recibe algún avance y hay quien le da alguna condecoración. Ceaușescu está suplantando a Tito en las transacciones intérlopes en los diversos continentes.

En el mundo, China no se comporta como Rumanía; es partidaria de la táctica de la «apertura», del «reconocimiento», pero, hoy por hoy, no hace indecencias como Rumanía. Esta ha abandonado el comunismo y la revolución. China nada en las mismas aguas. Se ha declarado miembro del «tercer mundo», pero si se forma parte del «tercer mundo», se pertenece también al «mundo no alineado». En cuanto a la diferencia que hay entre el «tercer mundo» y el «no alineado», son la «teoría» de Tito y la «teoría» de Deng Xiaoping, que inauguró la entrada de China en «dicho mundo», las que saben explicarla.

¡Todo esto es, pues, entre otras cosas, lo que hace de Rumanía la «primera amiga de China»!

Nosotros condenamos la política antimarxista, proestadounidense y prorrevisionista de la dirección rumana. Natural-mente esta actitud nuestra provoca la frialdad de China hacia nosotros.

En China se realiza una gran propaganda en favor de Rumania. Una persona en Shanghái ha dicho a un camarada nuestro: «En Albania, unos agentes soviéticos han organizado un putsch para derrocar vuestro Gobierno, pero dos divisiones rumanas han acudido en vuestra ayuda y han salvado la situación». No creo que esta persona haya sido impulsada desde arriba a decir tal cosa, sino que debe ser algún elemento hostil, o algún elemento que, sabiendo el asunto de Beqir Balluku, y relacionándolo con «su aliada fiel, Rumanía», montó esta trama.

Esta es la política internacional de Rumanía, éstas son las consideraciones de China respecto a ella. Nosotros estamos a la vez contra la una y contra las consideraciones de la otra, y basamos nuestra actitud en análisis realistas, hechos a través del prisma del marxismo-leninismo.

Es sabido que Rumanía sigue «una gran política» en Europa y en el mundo, pero además intenta tomar en sus manos la batuta del director de orquesta de la política balcánica. Ni más ni menos: Chaush [1], preconizando una reunión de todos los dirigentes de los Estados balcánicos, reunión a la que serían invitados los Estados Unidos de América y también Italia, quiere convertirse en el bash-chaush [2] de los Balcanes. Así la «pequeña hermana latina», que junto con su gran hermana latina, es conocida por su colaboración en el fascismo y la sumisión al imperialismo estadounidense, sueña con llevarnos al redil de los estadounidenses.

Rumania sabe de sobra que esta propuesta suya es una pompa de jabón pero, poco importa, la pompa, antes de explotar, tiene «algunos colores» irisados.

¿En qué consiste el antisovietismo de Ceaușescu? En nada importante. Aparentemente no participa con sus tropas en las maniobras del Pacto de Varsovia, pero forma parte de sus estados mayores. Rumanía es miembro del Pacto de Varsovia y lo seguirá siendo. Está hundida hasta el cuello en el Consejo de Ayuda Mutua Económica (CAME), pero de vez en cuando muestra alguna oposición, da alguna coz, pero los mismos búlgaros que son «uña y carne» con los soviéticos, también lanzan alguna coz al CAME.

Entonces ¿de qué manera se manifiesta su antisovietismo? ¡¿Será que no han llegado al punto de los dirigentes búlgaros?! Pero están muy próximos a ellos si es que no han ido más lejos. Los búlgaros, si se presenta la oportunidad, son capaces de dar un «golpe» imprevisto, mientras que los rumanos no son muy «hombres». (Enver HoxhaRumanía y China siguen la misma línea; Reflexiones sobre China, 30 de septiembre de 1975)

Anotaciones de Enver Hoxha:

[1] Sargento - en turco

[2] Sargento mayor - en turco